¿Dónde están ellas? La historia oculta del cine

¿Dónde están ellas? Historia oculta del cine

Una historia del cine contada a medias

Hablar de la historia del cine es hablar de grandes nombres, avances técnicos y movimientos artísticos. Sin embargo, esta narrativa tradicional ha dejado fuera a muchas de las personas que la construyeron.

La infrarrepresentación femenina no es casualidad, sino el resultado de estructuras que invisibilizaron a mujeres que dirigían, escribían, producían, montaban y pensaban el cine desde sus inicios.
Este artículo propone revisar esa historia contada a medias y preguntarnos, una vez más, dónde están ellas.

Pioneras borradas de los libros

Aunque el cine nació con mujeres trabajando en casi todos los oficios, sus aportaciones fueron relegadas a los márgenes. Alice Guy, una de las primeras directoras de ficción de la historia, estuvo décadas desaparecida de los manuales cinematográficos. Lo mismo ocurrió con Lois Weber, referente del cine social estadounidense, o con Dorothy Arzner, una de las pocas mujeres que trabajó en los grandes estudios de Hollywood durante los años treinta. La invisibilidad no fue consecuencia de falta de talento, sino de la dificultad para reconocer a las mujeres como creadoras legítimas en un entorno dominado por hombres.

La desigualdad en la dirección y el guion

La dirección y el guion siguen siendo terrenos donde la brecha de género es evidente. A lo largo del siglo XX, las mujeres fueron sistemáticamente desplazadas hacia roles considerados “más apropiados”, como el montaje o el vestuario, pese a tener la capacidad de liderar proyectos complejos. Incluso hoy, las estadísticas muestran cómo la presencia femenina en la dirección y el guion sigue siendo minoritaria. La industria continúa arrastrando dinámicas que otorgan legitimidad al “genio masculino” mientras cuestionan la autoridad creativa de las mujeres.

Productoras, montadoras y críticas ignoradas

Más allá de la dirección, la producción y la crítica cinematográfica han sido espacios donde las mujeres han tenido presencia, pero poca visibilidad. Productoras que sostuvieron carreras enteras, montadoras que definieron estilos narrativos o críticas que influyeron en generaciones completas quedaron relegadas, muchas veces sin firma o sin reconocimiento. La historia del cine se escribió desde una perspectiva parcial, olvidando que estas profesionales contribuyeron decisivamente a la evolución del lenguaje audiovisual.

La urgencia de reescribir y ampliar el canon

Revisar el canon cinematográfico no significa borrar la historia, sino ampliarla. Incorporar a cineastas como Agnès Varda, Larisa Shepitko, Sarah Maldoror, Safi Faye, Chantal Akerman, María Cañas o Annemarie Jacir implica comprender el cine desde miradas diversas y complejas. Reconocer a las mujeres como protagonistas de la creación audiovisual también transforma la forma en que nuevas generaciones se acercan al cine, cuestionan sus narrativas y se reconocen en ellas.