Cine y crianza crear cultura que cuida

Cine y crianza crear cultura que cuida

Crear cine sin renunciar a la crianza La cultura no siempre ha sido un espacio amable para las personas que crían. Horarios rígidos, falta de apoyos y una mirada productivista han expulsado históricamente a muchas creadoras del ámbito audiovisual tras la maternidad.

Hablar de cine y crianza es cuestionar un modelo cultural que no contempla los cuidados como parte de la vida creativa. En los últimos años, han surgido iniciativas que apuestan por una cultura más accesible, feminista y conciliadora, donde crear y criar no sean caminos incompatibles.

Cinenido: una propuesta que pone los cuidados en el centro

Cinenido nace como una experiencia cinematográfica pensada para personas adultas con bebés, adaptando las proyecciones a las necesidades reales de la crianza. Luz suave, sonido moderado, libertad de movimiento y un ambiente respetuoso convierten la sala en un espacio seguro y compartido. Más allá del formato, Cinenido propone una filosofía clara: el acceso a la cultura no debería interrumpirse con la maternidad o la paternidad. Esta iniciativa demuestra que es posible pensar el cine desde los cuidados sin renunciar a la calidad ni al contenido crítico.

Conciliar cultura y maternidad en la industria audiovisual

La dificultad para conciliar sigue siendo una de las principales causas de abandono profesional de muchas mujeres en el cine. Rodajes extensos, festivales poco accesibles o redes profesionales excluyentes generan una brecha que impacta directamente en la diversidad de voces. Integrar la crianza en los espacios culturales no es un gesto asistencial, sino una apuesta política por una industria más justa. Reconocer los cuidados como parte del proceso creativo permite sostener trayectorias y enriquecer el relato cinematográfico.

Otras iniciativas que apuestan por una cultura cuidadora

Además de Cinenido, existen festivales, espacios culturales y proyectos comunitarios que incorporan guarderías, programación familiar o actividades paralelas pensadas para quienes crían. Estas propuestas amplían el concepto de público y cuestionan la idea de que la cultura debe vivirse desde la exclusión o el sacrificio. El cine se convierte así en un espacio compartido, intergeneracional y accesible, donde la experiencia colectiva gana protagonismo. 

Imaginar un cine que sostenga la vida

Pensar el cine desde la crianza es pensar en sostenibilidad cultural. Significa asumir que sin cuidados no hay creación posible y que las políticas culturales deben adaptarse a los cuerpos y tiempos reales.