Ecofeminismo y cine para cuidar el mundo
Cuando el cine mira a la tierra. El cine no solo refleja el mundo que habitamos, también puede ayudarnos a imaginar cómo cuidarlo. En un contexto marcado por la crisis climática, el agotamiento de los recursos y las desigualdades sociales, el ecofeminismo y el cine se encuentran como espacios de reflexión y resistencia.
Esta mirada propone comprender que la explotación de la naturaleza y la opresión de ciertos cuerpos comparten raíces comunes, y que el audiovisual puede ser una herramienta poderosa para visibilizar esas conexiones.Este artículo propone revisar esa historia contada a medias y preguntarnos, una vez más, dónde están ellas.
Ecofeminismo: una mirada que une territorio y cuidado
El ecofeminismo plantea que no puede haber justicia ambiental sin justicia social. Desde esta perspectiva, el cuidado de la tierra está profundamente ligado al cuidado de las personas, especialmente de aquellas que han sido históricamente invisibilizadas. El cine ecofeminista se aleja de discursos catastrofistas y pone el foco en las relaciones, los afectos, los saberes comunitarios y la defensa del territorio. No se trata solo de denunciar la crisis climática, sino de cuestionar el modelo económico y cultural que la sostiene.
El cine como herramienta para narrar la crisis climática
A lo largo de los últimos años, numerosas películas han abordado el colapso ambiental desde enfoques diversos. Documentales como Woman at War de Benedikt Erlingsson, El olivo de Icíar Bollaín o Gunda de Victor Kossakovsky proponen relatos donde la naturaleza no es un decorado, sino un sujeto con voz propia. Estas obras conectan lo ecológico con lo político y lo emocional, mostrando cómo las decisiones individuales y colectivas afectan al equilibrio del planeta.
Mujeres cineastas y territorios en resistencia
Muchas de las narrativas ecofeministas en el cine están lideradas por mujeres cineastas que filman desde la experiencia, el arraigo y la escucha. Directoras como Agnès Varda, Naomi Kawase, Chantal Akerman o la propia Icíar Bollaín han explorado la relación entre cuerpo, territorio y memoria. Sus películas hablan de comunidades que resisten, de vínculos con la tierra y de formas de vida alternativas que desafían la lógica extractivista dominante.
Cine, comunidad y futuros posibles
El cine ecofeminista no solo denuncia, también imagina futuros más habitables. A través de proyecciones comunitarias, festivales rurales y espacios culturales comprometidos, estas películas generan diálogo, conciencia y acción colectiva.

